Hay algo que reconocemos por instinto: el mundo ha cambiado con respecto a lo que era hace 20 años, pero la educación en la India no ha cambiado tanto.
Si bien el plan de estudios se ha mantenido prácticamente sin cambios, su aplicación se ha vuelto cada vez más dinámica.
Hoy en día contamos con industrias que dependen de las tecnologías móviles, la realidad aumentada, las dinámicas comunidades en línea, las energías renovables y la tecnología de los drones. Sin embargo, los contenidos educativos y los procesos de evaluación y certificación se han quedado rezagados con respecto a los imparables avances tecnológicos.
Hoy en día, nos enfrentamos a una dura realidad: hemos invertido muy poco en educación para la empleabilidad. ¿Dónde podemos encontrar programas de formación profesional y habilidades profesionales vinculados a un título universitario? La respuesta no es difícil de encontrar.
Existe una marcada desconexión entre lo que produce el mundo académico y lo que necesitan la industria y la sociedad. Con expectativas de crecimiento moderado a alto, un clima de inversión optimista y la expansión en sectores clave como el manufacturero, la demanda de altos niveles de habilidades técnicas y sociales no hará más que aumentar. Como resultado, una gran parte de la población india necesita adquirir habilidades, reciclarse y mejorar sus competencias.
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha señalado que, de 73,4 millones de jóvenes, 12,61 millones estaban sin trabajo en 2013. ¿La razón? La cadena de suministro de habilidades no se ajustó a la demanda.
El problema es endémico en todo el mundo, pero India se encuentra entre los países más afectados. La Encuesta sobre la escasez de talento a nivel mundial realizada en 2013 por Manpower Group reveló que la escasez de talento impidió a 61% de empleadores en India contratar a personas con las habilidades necesarias.
Si no actuamos ahora, dentro de cinco años el problema se habrá salido de control. Las previsiones indican que, para 2020, alrededor de 601 millones de personas de los 1300 millones que componen la población de la India estarán en edad de trabajar, es decir, entre 15 y 59 años. La mayoría de ellas estarán desempleadas.
Esta fractura en la cadena de suministro de habilidades podría perturbar los planes de la India de dominar la industria manufacturera (Make in India), sus objetivos de empoderar digitalmente a los ciudadanos (Digital India) y su reducción de la dependencia de los combustibles fósiles y de su huella de carbono mediante la adopción de energías renovables (Misión Solar Nacional).
Las principales carencias en materia de competencias se dan en sectores como el automovilístico, la construcción, el textil y el comercio minorista. Además, existe una escasez de mano de obra cualificada para puestos de trabajo que van desde soldadores hasta albañiles, pasando por electricistas y enfermeros. Hoy en día, las industrias requieren competencias orientadas al mercado para satisfacer sus necesidades empresariales de mayor productividad, menores costos y mayor eficiencia.
Por lo tanto, es imprescindible que las instituciones educativas refuercen sus instalaciones de formación internas y que las industrias establezcan alianzas y acuerdos con los centros de formación.
Es necesario renovar el plan de estudios, los contenidos y las metodologías de enseñanza y formación. ¿Cuáles son los sistemas, la infraestructura, los procesos y las inversiones que necesitamos para superar los retos en materia de competencias en la India? Estas son preguntas que los responsables políticos, los planificadores y la industria deben responder rápidamente.

